CRÍTICA
No hay palabra más manoseada, vilipendiada y desfigurada que esta. Y ha sido tal el fenómeno, que pocas personas podrían hacer una descripción relativamente correcta sobre su significado y alcances.
Para la cultura popular criticar es sinónimo de meterse con alguien y hacerlo cagar. En redes sociales no consiste en hacer una evaluación racional sobre un determinado asunto, sino que simplemente eruptar gases, sin el más mínimo esfuerzo por discernir o racionalizar lo que se escribe y lo que se lee.
Algunos dicen -Dejen de criticar- como si dieran por hecho que crítica es insulto y webeo, y no un acto inteligente y natural del pensamiento.
La crítica es la actividad fundamental del pensamiento, y consiste en la evaluación permanente de la realidad circundante e interna. Y esta evaluación se da a nivel consciente e inconsciente, y tiene como herramientas al Razonamiento y al Juicio.
En esto no hay lugar para pasiones tales como la rabia o el miedo, la mente debe emanciparse de todo aquello que surge desde las vísceras, y atender sólo aquello que proviene desde el examen analítico y objetivo del caso que se atiende.
En la crítica política se asumen muchos prejuicios, y uno de ellos es el apego partidista, lo que conduce casi siempre a opinar desde el abanderamiento o la ideologizacion. Actitud que también es definida como pensar desde la trinchera. En este caso No Hay Crítica. Lo que hay es apego irrestricto a principios establecidos anteriormente y con juicios anteriores al caso en si. Y en cierto modo representa al facilismo de opinión, donde el opinante sigue un patrón o pauta establecida por su grupo sin ninguna evaluación autónoma, y si la hubiere, no importa, el opinante en este caso repite siempre lo que dice su grupo.
Existe ademas del facilismo de opinión el temor a caer en lo distinto, temor que nace desde el miedo a perder amistades e identidad con algún grupo si opina diferente, y suelen llamarlo con algún desdén como Díscolo.
Una de las maneras de movilizar masas consiste en exacerbar la rabia a partir de juicios breves y sin consistencia, que se originan de hechos efectivamente reales o también ficticios, y donde predomina un sentido ya sea de injusticia, de orgullo nacional, o de redencion religiosa, entre otras motivaciones pasionales que obstaculizan la crítica racional.
Ejemplos hay muchos. Y algunos son la exacerbacion del concepto nación en el caso del nazismo, la redención religiosa en el fundamentalismo islamico, dos casos extremos, pero para citar un caso más moderado seria la indignación en el caso del Podemos en España.
Todos son movimientos, que aún teniendo origen en situaciones de injusticia, son redirigidos de un modo maquiavelico a propósitos que no resuelven la problemtica en si, pero que ayudan a obtener poder mediante la obstaculizacion del ejercicio crítico en virtud de exacerbar pasiones.
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